Todo el mundo mira el beneficio. La cifra que de verdad decide si seguirás en un sistema dentro de seis meses es otra, y casi nadie la mira con la atención que merece. Si has llegado hasta aquí preguntándote qué es el drawdown, la respuesta corta es esta: la caída que sufre una cuenta desde su máximo anterior hasta el mínimo posterior, antes de volver a marcar un máximo nuevo.
Dicho de otra manera, cuánto dinero le devuelves al mercado entre un techo y el siguiente. Y dicho de una tercera, que es la que importa: cuánto vas a tener que aguantar sin apagar el sistema, sin bajar contratos y sin decidir un martes cualquiera que esto ya no funciona.
El beneficio es lo que te enseñan en la portada. El drawdown es lo que te vas a comer. Por eso la pregunta seria ante un sistema automático no es cuánto gana, sino cuánto pierde por el camino y durante cuánto tiempo.
Qué es el drawdown, con números encima de la mesa
Imagina una cuenta que empieza en 50.000 $. Sube durante unas semanas hasta 54.000 $, que se convierte en su máximo. Después encadena una racha mala y baja hasta 51.200 $. Más tarde se recupera y termina el año en 56.000 $.
El drawdown de ese tramo son 2.800 $: la distancia entre el máximo de 54.000 $ y el mínimo posterior de 51.200 $. En porcentaje, un 5,2 % medido sobre el máximo. Fíjate en el detalle, porque parece de contable y no lo es: el drawdown no se mide contra el saldo inicial, se mide contra el último techo. Ese matiz es el que hace saltar cuentas de fondeo cuyo dueño todavía cree que va ganando.
El beneficio te dice si el sistema tiene sentido. El drawdown te dice si podrás seguir dentro cuando toque.
Los tipos de drawdown que hay que distinguir
Hablar del drawdown a secas es como hablar de la temperatura sin decir si es la media anual o la de ayer por la tarde. Hay cuatro cifras y cada una contesta a algo distinto.
| Tipo | Qué mide | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Drawdown máximo | La mayor caída de pico a valle del histórico | Es el peor momento que el sistema ya ha tenido. Marca el suelo por debajo del cual tiene que estar tu aguante |
| Drawdown actual | Lo que llevas por debajo de tu máximo ahora mismo | Es el número que ves cada día y el que te tienta a tocar lo que no hay que tocar |
| Duración | Cuánto tiempo pasa desde el máximo hasta recuperarlo | Es el que de verdad hace abandonar, y casi nadie lo pregunta |
| Drawdown medio | La media de todas las caídas del histórico | Describe cómo es una mala racha normal, no la peor de todas |
La duración es la parte que nadie mira y la que más duele
Nadie deja un sistema por perder un 6 %. La gente deja un sistema por llevar cuatro meses sin ver un máximo nuevo. La profundidad se sufre un rato; la duración se sufre todos los días, con la duda de fondo de si esto se ha roto o simplemente está pasando lo que tenía que pasar.
Cuando te enseñen la curva de un sistema, no mires solo el punto más bajo: busca el tramo plano más largo y pregunta cuántos días y cuántas operaciones pasaron hasta superar aquel máximo. Si quien te lo enseña no sabe responder, es que nunca lo ha mirado.
La aritmética de recuperar lo perdido
Aquí está la razón matemática por la que el drawdown pesa más que el beneficio. Las pérdidas y las ganancias no son simétricas: para volver al punto de partida hace falta ganar un porcentaje mayor del que se perdió, porque después de perder operas con menos capital.
Si pierdes un 20 %, no te basta con ganar un 20 %. Con 50.000 $, perder el 20 % te deja en 40.000 $, y recuperar los 10.000 $ que faltan sobre esos 40.000 $ es ganar un 25 %. La curva se pone desagradable muy rápido.
| Si pierdes | Necesitas ganar | Sobre 50.000 $ te quedas en |
|---|---|---|
| 5 % | 5,3 % | 47.500 $ |
| 10 % | 11,1 % | 45.000 $ |
| 20 % | 25 % | 40.000 $ |
| 30 % | 42,9 % | 35.000 $ |
| 40 % | 66,7 % | 30.000 $ |
| 50 % | 100 % | 25.000 $ |
| 70 % | 233 % | 15.000 $ |
| 90 % | 900 % | 5.000 $ |
Hasta el 10 % la cosa es manejable. A partir del 30 % se pone seria, y del 50 % en adelante deja de ser un problema de trading para ser uno de aritmética: doblar lo que queda no se consigue con un buen mes. De ahí la consecuencia que conviene grabarse: defender el capital vale más que buscar el beneficio extra.
Un beneficio bonito con un drawdown grande es inoperable
Pon dos sistemas al lado. El sistema A gana 20.000 $ al año con un drawdown máximo de 4.000 $. El sistema B gana 30.000 $ al año con un drawdown máximo de 18.000 $. En el titular, B gana un 50 % más. En la práctica, B es inoperable para casi todo el mundo.
Para cobrar esos 30.000 $ hay que haber pasado por un momento con la cuenta 18.000 $ por debajo de su máximo: sobre 50.000 $, más de un tercio del capital. Casi nadie sigue apretando el botón con esa foto delante.
Hay una forma sencilla de ordenarlos: dividir el beneficio entre el drawdown máximo, lo que en la industria se llama factor de recuperación. El sistema A saca un 5,0 y el B un 1,7, y eso ordena mucho mejor que el beneficio a secas. Si operas con capital ajeno, B directamente no existe: un drawdown de 18.000 $ en una cuenta de 50.000 $ la cierra muchísimo antes de llegar ahí.
El drawdown del backtest no es el que te toca vivir
Un backtest te da el drawdown histórico del sistema, y es una información valiosísima. Pero no es lo mismo leerlo que vivirlo, por cuatro razones concretas.
- El backtest ya sabe cómo acaba. Tú ves la caída con la recuperación dibujada a la derecha. En real, cuando estás dentro, la parte derecha del gráfico está en blanco.
- Faltan costes y ejecución real. Un backtest honesto descuenta comisiones, pero el deslizamiento varía. Cada euro de más en cada pérdida hace el drawdown un poco más profundo.
- El histórico es una muestra, no un techo. Que el peor momento de los últimos años fueran 3.000 $ no significa que no pueda haber uno de 4.500 $. Lo prudente es contar con que el real superará al histórico en algún momento.
- El drawdown emocional llega antes. Mucha gente abandona a mitad de la caída: materializa la pérdida y se pierde la recuperación. El peor de los dos mundos.
Cómo lo usan las empresas de fondeo: la regla que decide todo
En una cuenta de fondeo, el drawdown deja de ser una métrica de evaluación y pasa a ser una regla dura: si la tocas, la cuenta se cierra. No hay conversación, ni segunda oportunidad, ni posibilidad de explicar que estabas a punto de recuperar. Por eso es la regla que decide si un sistema es apto para fondeo o no lo es.
Límite estático y límite dinámico
El límite estático se fija desde el saldo inicial y no se mueve. Si la cuenta es de 50.000 $ y el colchón es de 2.500 $, el suelo está en 47.500 $ para siempre, ganes lo que ganes.
El límite dinámico (el famoso trailing) sube detrás de tu máximo. Si la cuenta llega a 52.000 $, el suelo sube a 49.500 $. Y ahí aparece la sorpresa: a partir de ese momento puedes acabar con la cuenta cerrada habiendo perdido solo 500 $ de tu saldo inicial, porque el listón ya no está donde empezaste, está donde llegaste. En bastantes empresas el trailing deja de subir cuando alcanza el saldo inicial o un colchón por encima, pero eso cambia de una a otra y cambia con el tiempo. Es de las primeras cosas que hay que leer antes de contratar nada.
Intradía y de cierre de día
El límite intradía se mide sobre el capital flotante, tick a tick. Una operación que se va 280 $ en contra antes de darse la vuelta y acabar ganando ya ha consumido 280 $ de colchón en su peor momento, aunque en el saldo final no se note. El límite de cierre de día se mide sobre el saldo al terminar la sesión, y es bastante más permisivo: solo cuenta cómo acabas, no lo mal que lo pasaste.
Esa diferencia parece técnica y es la que separa los sistemas aptos de los que no lo son. Uno que aguanta operaciones muy en contra antes de acertar puede ser rentable y a la vez incompatible con un límite intradía apretado. No es malo: no cabe en esa regla. Al revés también pasa: el que coloca su límite de pérdida a la vez que la entrada encaja bien, porque su peor lectura se conoce de antemano.
Ejemplo completo: cuenta de 50.000 $ y 300 $ por operación
Vamos con números redondos. Cuenta de fondeo de 50.000 $ con un colchón de pérdida en torno a los 2.500 $ (según la empresa suele moverse entre unos 2.000 $ y unos 2.500 $), y un sistema que arriesga 300 $ por operación con el límite colocado en el momento de entrar.
- Cuántas pérdidas seguidas aguantas. 2.500 $ entre 300 $ son 8,3. Ocho pérdidas consecutivas te dejan a 100 $ del suelo. La novena cierra la cuenta. Ese es todo tu margen: ocho.
- Y eso en el mundo ideal. Si cada límite de pérdida se ejecuta 20 $ peor de lo previsto, ocho pérdidas ya no son 2.400 $ sino 2.560 $, y la cuenta salta en la octava.
- Cómo de raro es encadenar ocho. Menos de lo que parece. Con un sistema que falla el 55 % de las veces y una operación al día, la probabilidad de ver al menos una racha de ocho pérdidas seguidas en un año de operativa ronda el 60 %. No es mala suerte: es lo normal.
- Con el límite dinámico, peor. Si antes de la racha la cuenta había subido a 52.000 $, el suelo se ha movido a 49.500 $ y esas ocho pérdidas te dejan en 49.600 $: a una operación del cierre y por debajo de donde empezaste.
La conclusión no es que el fondeo sea una trampa, sino que el colchón, y no el saldo, es tu verdadero capital. Por eso importa preguntar por la peor racha perdedora del histórico, y por eso tiene sentido que un sistema serio lleve limitador de pérdida diaria: evita que un día malo con reentradas se coma tres días de colchón.
Dimensionar contratos mirando el drawdown, no el beneficio
La forma habitual de decidir cuántos contratos meter es mirar el beneficio: si con uno gano X, con tres gano tres veces X. Es verdad, y es una trampa: con tres también pierdes tres veces X mientras el colchón sigue siendo el mismo.
La forma sensata va al revés y tiene tres pasos:
- Coge el colchón real de la cuenta, no el saldo. En una cuenta de 50.000 $ con 2.500 $ de límite, tu capital a efectos de riesgo son 2.500 $.
- Decide cuántas pérdidas seguidas quieres poder encajar sin que te cierren. Un criterio prudente: al menos el doble de la peor racha del histórico, y nunca menos de diez.
- Divide. Si quieres margen para doce fallos, el riesgo por operación no puede pasar de unos 208 $.
Ese cálculo te da el tamaño, y a veces te da una respuesta incómoda: que no te toca ir con más contratos, sino con menos o con una cuenta más grande. Así se entiende que el tamaño de la cuenta no sea una cuestión de ambición sino de aritmética. En la calculadora de cuentas de fondeo puedes ver esa proporción para los tres tamaños habituales.
El drawdown, además, no vive solo: depende de cuánto ganas y cuánto pierdes en cada operación y de cuántas aciertas, que es lo que trata la guía de ratio riesgo beneficio y win rate. Con muchas ganancias pequeñas y alguna pérdida enorme, el drawdown es traicionero; con pérdidas acotadas, es más profundo en las rachas malas pero mucho más previsible.
Si quieres ver cómo se leen estas cosas sobre un caso concreto, en la página de resultados está publicado el backtest de TSOPEN del 2 de enero al 25 de agosto de 2026 sobre una cuenta de 50.000 $: más de 35.000 $ en bruto y más de 33.000 $ netos descontando comisiones. Es una simulación sobre datos históricos y los resultados pasados no garantizan los futuros. Míralo primero por el lado del drawdown. Y si te falta el contexto general, la guía completa de bots de trading lo ordena de principio a fin.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un drawdown aceptable en trading?
Aceptable es el que puedes soportar sin cambiar nada del sistema, y esa cifra es personal. Como referencia, en una cuenta de fondeo lo fija la empresa y suele rondar el 4 % o el 5 % del tamaño de la cuenta. En capital propio, casi todo el mundo descubre que su tolerancia real está por debajo de la que creía.
¿El drawdown se mide en dinero o en porcentaje?
En los dos. El porcentaje sirve para comparar sistemas y cuentas de tamaños distintos; el dinero es lo que se siente y lo que usan las empresas de fondeo en sus reglas. Un 5 % suena inofensivo hasta que lo traduces a 2.500 $ y a ocho operaciones perdidas seguidas.
¿Cuál es la diferencia entre drawdown estático y trailing?
El estático fija el suelo desde el saldo inicial y no se mueve nunca. El trailing sube detrás de tu máximo, así que cuanto más ganas, más arriba queda el suelo. Con un límite dinámico puedes acabar con la cuenta cerrada habiendo perdido muy poco de tu saldo inicial, porque lo que has perdido de verdad es el beneficio que ya habías acumulado.
¿Se puede eliminar el drawdown de un sistema?
No. Cualquier sistema que opere de verdad tiene rachas perdedoras y, por tanto, drawdown. Un histórico sin caídas no es un sistema perfecto: es un histórico demasiado corto o un ajuste excesivo al pasado. Sí se puede acotar, cerrando el riesgo de cada operación de antemano y dimensionando los contratos según el colchón.

José Ruíz
CEO de Tradesoft · Responsable de TSOPEN
José Antonio Fernández
Jefe de ventas de Tradesoft